Posteado por: freestate en: 6 Febrero 2008
By: freestate

Los habrá, sin duda, pero es infrecuente la existencia de directores de cine por accidente. Bastante difícil es hacer una película, y no digamos ya dedicar toda una vida al cine y dirigir una tras otra, como para dedicarse a ello con desgana. Que se lo pregunten si no a Alex Cox, un director al que la industria ha ido arrinconando paulatinamente pero que, por fortuna y aunque lo haga desde los arcenes, continúa ofreciendo a los espectadores las mejores muestras del cine más fronterizo de nuestros tiempos.
Corría el inicio de la segunda mitad de los años 80 cuando el cine se repoblaba de banalidad, comedietas insulsas y repuntes estacionales del cine de catástrofes y grandes superproducciones cuando en el panorama del cine europeo irrumpía Cox con su tercera película, dedicada nada menos que a glosar, sin blandenguerías ni memeces, la figura de nada menos que Sid Vicious, líder junto a Johnny Rotten de los Sex Pistols, el grupo punk que pasó por el mundo dando mandobles con la mano abierta al sistema, a los políticos, a la Corona Británica y a las mentes bienpensantes. Sexo, drogas y rock and roll, pues, son los ingredientes de este explosivo cóctel farmacológico que en su estreno vino a añadir un punto de realidad y pies en el suelo a un cine que necesita periódicamente de revulsivos como el que nos ocupa.

La madre de Sid, Anne Beverly, trató de que la película no se hiciera, pero Alex Cox fue más insistente, se juntaron y ella acordó ayudarlo a hacerla. Alex Cox hablando de su película dijo; “Queríamos hacer un film que no sea solo sobre Sid Vicious y el punk, sino un film anti-drogas, para mostrar la degradación causada a mucha gente no tiene nada de glamoroso“. Este film fue bien recibido por la crítica y la prensa, pero condenado y repudiado por el amigo de Sid y ex-colega, John Lydon.

“Sid y Nancy” es una película dura, en las antípodas de la amabilidad y que, vista 10 años después de su estreno (tuvo una irregular carrera comercial) sigue resultando de saludable visión. Cuando haya que escribir dentro de unos años sobre la Inglaterra de los 70 y 80, bueno será echar mano de este “Sid y Nancy”, un biopic nada tradicional, lleno de destructivo sentido del humor, sin angustias y, sobre todo, con sabor a auténtico, tanto como el collar de perro que luce Gary Oldman en la película, el mismo por cierto que vistiera en la vida real Sid Vicious y que con el tiempo terminaría siendo integrado por las cadenas de moda popular con categoría de complemento al mismo nivel que la más infecta de las corbatas y el más repelente bolsito femenino de fiesta.
Véanla, que no les dejará indiferentes.
hola!
gracias por tener mi blog ‘esquivando al borrego’ en tus enlaces…
podrias pasarte y decirme como incluyo el tuyo? es que no tengo ni idea
gracias!
7 Septiembre 2008 a 1:21 PM
muy buena pelicula da a conocer la vida de uno de mis mayores idolos.
esa simplicidad que marcaba a sid en la palelicula protagonisada por Gary Olmand es realmente exelen.
ALCOHOLICA Y DESKIZIADA POR SIEMPRE
ERICA MONTENEGRO CHILE